Su fundamento radica en la conexión cuerpo-mente, ya que se cree que la estimulación de estos puntos no solo promueve el bienestar físico, sino que también influye en el estado mental y emocional de una persona.
Desde un enfoque fisiológico, la reflexología puede ayudar a reducir el estrés, mejorar la circulación y equilibrar el funcionamiento de los órganos. Al mismo tiempo, desde una perspectiva más holística, se considera una técnica que favorece la armonización de la energía y estimula la autocuración del cuerpo.
En resumen, la conexión cuerpo-mente en la reflexología se explica a través de la interacción entre el sistema nervioso, la circulación sanguínea y la liberación de tensiones emocionales.
Esto permite que el cuerpo se relaje, se regenere y mantenga un estado de equilibrio integral.